No tapemos el Sol con un dedo: Somos un país “Terremoteado”.
Nos causas dolor, sorpresa e indignación las muertes y los daños sufridos por tantos compatriotas. Sin embargo, esta historia estaba escrita. ¡Somos un país “terremoteado”!
Es curiosa nuestra tendencia a negarnos a la realidad, a “bajarle el perfil” a los riesgos, a no aprender de la historia. Mirando lo obvio, este terremoto estaba escrito, si consideramos que:
- Estamos ubicados en el “cinturón de fuego del pacífico”. Frente a nuestras costas se friccionan constantemente la placa de Nazca con la de Sudamérica, que se va metiendo debajo de ésta, generando una permanente tensión. Cada cierto tiempo se quiebra esta falla y se liberan grandes cantidades de energía, produciendo terremotos y tsunamis, como los que acabamos de experimentar.
- En el siglo XX vivimos 2 tsunamis que tuvieron su origen en regiones lejanas y 10 terremotos originados en esta falla, entre los que destaca el de Valdivia, el de mayor intensidad registrado en el mundo (9,5 grados en la escala de Richter), en el que murieron cerca de 5.000 personas y que generó cambios en la geografía de la zona afectada.
Tanto vivimos negándonos a esta realidad, que en Santiago algunos compiten por construir la torre más alta: la Torre Titanium La portada tiene 52 pisos…, y la Torre Milenium tendrá, según lo proyectado, 118 metros de altura (5metros más que la anterior). ¿?
Otro ejemplo de esta negación, fue la airada reacción que mostraron algunas autoridades de Viña del Mar y Valparaíso cuando National Geographic Channel transmitió un programa sobre una simulación realizada por el científico norteamericano Don Windeler, sobre un posible terremoto en dichas localidades, considerando los datos del terremoto de Valdivia de 1960 y la información entregada por científicos. Lo que hizo Wideler fue suponer un sismo de la misma intensidad que el de Valdivia de 1960 en las costas de la Región de Valparaíso, 700 Km. más al norte, modelando y simulando sus consecuencias.
Curiosamente, a principios de siglo XX nadie prestó atención a la predicción publicada en El Mercurio de Valparaíso realizada por el capitán de la Armada Chilena, don Arturo Middleton, el día 6 de agosto de 1906, en la que señalaba la probabilidad de fenómenos sísmicos para el día 16 del mismo mes. Ese día el terremoto vivido registró 8,39 grados en la escala de Richter y causó 3.000 víctimas fatales.
El texto del Capitán Middleton, señalaba lo siguiente:
REPUBLICA DE CHILE
ARMADA NACIONAL
Pronóstico sobre fenómenos atmosféricos:
La Sección de Meteorología de la Dirección del Territorio Marítimo
ha pronosticado fenómenos atmosféricos y sísmicos para el día 16 del presente mes, basada en las siguientes observaciones:
El día fijado habrá conjunción de Neptuno con la Luna y máximo de declinación norte de ésta.
A causa de estas situaciones de los astros, la circunferencia del círculo peligroso pasa por Valparaíso y el punto crítico formado con la del Sol cae sobre las inmediaciones del puerto.
Cap. Arturo Middleton.
Valparaíso, agosto 6 de 1906.
No es de extrañarnos por tanto, la ignorancia y falta de preparación con que nos sorprendió este reciente terremoto-maremoto del día sábado 27 de febrero, con una intensidad de 8,8 grados en la Escala de Richter, dado que nuestra actitud básica ha sido la de negarnos a nuestra condición geográfica natural de país “terremoteado”. Pero como país aprendemos de crisis en crisis. Producto de la catástrofe de 1906, por ejemplo, se realizó un estudio profundo sobre las normas de construcción y se dictaron leyes sobre esta materia. Esas normas de construcción existentes en la actualidad permiten que hoy en Santiago, habiendo vivido un terremoto de estas proporciones (8,3 grados), sólo existan a la fecha 4 edificios con alerta de derrumbe. De haberse cumplido con rigurosidad estas disposiciones, no tendríamos ni un solo edificio con daños estructurales y no tendríamos en Concepción el drama generado por el edificio Alto Río que se derrumbó con el sismo generando un número aún desconocido de personas muertas.
Tenemos la gran oportunidad en este ámbito, de dejar de intentar tapar el sol con un dedo, de asumir a cabalidad nuestra condición y aprender de los errores cometidos, asumiendo que esta catástrofe nos sorprendió poco preparados a la gran mayoría de ciudadanos, a sus organizaciones, empresas e instituciones públicas. Qué más fuerte fundamento que la discusión respecto a si había o no peligro de Tsunami siendo que éstos ya habían ocurrido y simplemente no estábamos enterados.
Pero este aprendizaje relevante se producirá sólo si ponemos freno a la natural estupidez humana, la de justificar lo injustificable por un lado, y la de buscar culpables por el otro. Me sorprende como algunos toman palco y critican cual si fueran comentaristas deportivos. Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de hacer una reflexión y sacer más de alguna lección importante, y aportar en este aprendizaje que requerimos como país.
Otra cosa diferente es la necesidad de que próximamente se esclarezcan las responsabilidades criminales (penales) en algunos casos particulares: de aquellos que, por ejemplo, pudieron no haber cumplido la normativa de cálculo sísmico vigente o cometido alguna negligencia en el proceso de construcción de los edificios dañados. La posible responsabilidad de aquellos que debieron haber difundido la señal de evacuación ante el maremoto que se avecinaba y no lo hicieron, especialmente a la gente del Archipiélago de Juan Fernández que apenas pudo percibir el sismo.
Sin embargo, lo primero es lo primero: Hoy es el tiempo de apropiarnos, de trabajar para levantarnos!!
Lista de los principales Tsunamis y Terremotos vividos en Chile durante el Siglo XX
- Terremoto de Valparaíso del 16 de agosto de 1906, con una intensidad estimada por la USGS de 8,39 en escala Richter (en base a los antecedentes, ya que dicha escala no había sido inventada aún). Se calcula un número de 3.000 víctimas fatales. Es interesante destacar que producto de esta catástrofe, se realizó un estudio profundo sobre las normas de construcción y se sentaron las bases del desarrollo de la sismología en Chile, con la fundación del Instituto Sismológico de Chile.
- Terremoto de Copiapó del 4 de diciembre de 1918, con una magnitud de 7,6 grados en la escala de Richter (duró 2:32 minutos).
- Terremoto de Vallenar del 10 de Noviembre de 1922, con una magnitud de 8,5 grados en la escala Richter, abarcando un radio de 1.200 km. Se registraron aproximadamente 500 víctimas fatales.
- Terremoto de Talca de 1928, con una magnitud de 7 grados en la escala de Richter. Tres cuartas partes de las viviendas en Talca fueron destruidas, con un número estimado de 300 víctimas fatales.
- Terremoto de Chillán del 24 de Enero de 1939, con una magnitud de 7,8 grados en la escala de Richter, afectando a las provincias de Maule, Linares, Ñuble y Concepción. Se registraron oficialmente 5.648 víctimas fatales.
- El Tsunami del el 1 de Abril de 1946, afectando casi todo el océano Pacífico (exceptuando de Puerto Montt al sur). Se originó en un sismo ocurrido en el archipiélago de las Aleutianas, cerca de la isla Unimak. Los daños fueron mayores en Iquique (el mar subió cinco metros en cinco horas) y Valparaíso (las marejadas ocuparon cien metros tierra adentro), pero causaron gran alarma y las poblaciones costeras fueron evacuadas. No hay registro de víctimas personales.
- El Tsunami del 4 de Noviembre de 1952 que originó por un terremoto en Kamchatka, Siberia. Afectó gran parte del litoral, comenzando en Antofagasta a las 8 AM y llegando a Talcahuano tres horas después. Ambas zonas fueron las más dañadas por el fenómeno, que invadió hasta 500 metros tierra adentro con un nivel máximo de 3,60 metros sobre el nivel habitual del mar. Duró poco más de tres horas y tampoco hay registro de víctimas.
- Terremoto de Las Melosas, del 4 de septiembre de 1958, que dejó una profunda huella en los pobladores de la zona del Cajón del Maipo, con una magnitud de 7 grados en la escala Richter.
- Terremoto de Valdivia 21 y 22 de mayo de 1960, el más intenso registrado en la historia de la humanidad. Dos terremotos y un maremoto que asolaron trece de las entonces 25 provincias del país, con 9,5 grados en la escala de Richter. Fue percibido en todo el cono sur de América. Se registraron cerca de 5.000 víctimas fatales. 2.000.000 de personas perdieron su hogar. Los ríos cambiaron su curso. Nuevos lagos nacieron. Las montañas se movieron. La geografía, como nunca se había visto, se modificó marcadamente.
- Terremoto de la zona central de Chile, del domingo 28 de Marzo de 1965, de una magnitud de 7,6 grados en la escala de Richter. La situación más grave se produjo en el tranque de relaves El Cobre de la mina El Soldado, el tranque cedió originando una avalancha de 10 millones de metros cúbicos de fango, ácido y residuos minerales, cubriendo para siempre, con una capa de entre 2 y 5 metros, el pequeño e indefenso poblado habitado por unos 150 a 200 mineros y agricultores, de los cuales sobrevivieron no más de 10.
- Terremoto de la zona central de Chile del 8 de Julio de 1971, de Magnitud 7,75 en escala de Richter. Las ciudades más afectadas fueron Illapel, Los Vilos, Salamanca, Combarbalá y La Ligua, aunque fue percibido entre Antofagasta y Valdivia. Se registraron 85 víctimas fatales. El presidente Salvador Allende decretó “Zona de Catástrofe” primero y “Zona de Emergencia” después, en la región más afectada, nombrando como jefe de zona al general Augusto Pinochet.
- Terremoto de la Zona central del 3 de Marzo de 1985, con una intensidad de 7,7 grados en la escala de Richter. La zona más afectada fue San Antonio, así como sus vecinos pueblos de Alhué, Melipilla y Rengo, aunque se sintió entre II y la IX regiones del país. Se registraron 85 muertos.
Para aquellos que desean documentarse les recomiendo este artículo titulado A UN SIGLO DEL TERREMOTO DE VALPARAÍSO 1906-2006, de Regina Claro Tocornal, editado en el BOLETÍN DE LA ACADEMIA CHILENA DE LA HISTORIA, Año LXXIII – No 116 – Enero – Junio – 2007 – 7-31
