Auto-realización como condición básica de la vida
Le pedí a Hernán, el chofer que nos iba a buscar regularmente al aeropuerto de El Tepual en Puerto Montt, que se detuviera para fotografiar estas imágenes.
Palos cortados, usados para hacer un cerco, que habían brotado, entre ellos este hermoso árbol autóctono del sur de la Patagonia, que tanto nos cuesta hacer brotar acá en Santiago. ¡¡Increíble!! Trozos de madera que había brotadoooo! Esto me inspiró y me conectó con Carl Rogers, mi primer amor intelectual, y su interpretación de la motivación a la auto-realización como la motivación básica de todo ser vivo. Hasta en las condiciones más extremas, la vida es, existe, para seguir siendo vida, para mantenerse y auto-actualizarse como tal. Sólo es preciso que se den las condiciones básicas o mínimamente requeridas para ello.
No ha de ser simple casualidad el que presenciara esta maravilla de la naturaleza, junto a Hernán, quien desde muy niño tuvo que encarar su orfandad y comenzar a dar sus primeros pasos en el mundo del trabajo como un afanado lustrabotas, y que hoy se desenvuelve entusiastamente como pequeño empresario, líder de una hermosa familia. Por ahí debe andar encarando las dificultades por las que hoy atraviesa la industria del salmón en el sur de Chile. Un quehacer acuícola en el que, desde nuestro afán industrial, hemos olvidado recurrentemente que trabajamos con seres vivos.




Martes, 24 marzo, 2009 at 16:05
Yo considero que este artículo resume la esencia de lo que hemos discutido en los últimos talleres y son los conceptos que hemos tratado de transmitir a nuestros colaboradores.
Como todas las cosas, esto es posible de complementar y yo agregaría lo siguiente. Primero, al participar en un trabajo laboral uno aporta al menos tres cosas. Sus conocimientos académicos y autodidactas, experiencias anteriores que son muy valiosas y un elemento clave, que es la actitud. Este tercer elemento, es justamente el que se potencia o nó al empleado, en utilizar efectivamente sus esfuerzos, dependiendo de cuan asimilado se tenga el concepto de cliente interno y externo. En resumen, esta actitud hace o no hace que los dos primeros elementos sean eficaces.
Es bueno tener en cuenta, que el cliente final externo en mi concepto, es a quien podemos nombrar como el rey, porque él en su decisión particular de preferir nuestro producto o servicio le da o no continuidad a la empresa. En esta definición, donde el cliente principal es el cliente final, todos los demás clientes internos, se deben alinear y trabajar en equipo para utilizar los recursos disponibles en la organización para cumplir sus expectativas. Deben respetar y cuidar a sus colaboradores, porque ellos le permiten cumplir con sus clientes internos y externos. Nunca los clientes internos deben superponer sus intereses personales a los intereses de sus propios clientes internos y de sus colaboradores. Deben ser extremadamente cuidadosos en observar que todas sus acciones estén dentro de la ética y dentro de los valores que han entregado los socios fundadores a todos los colaboradores de la empresa.
Martes, 24 marzo, 2009 at 19:29
Gracias José. Entiendo que este comentario se refiere al post anterior, sobre el cliente. Efectivamente, no sólo basta con la actitud correcta, en este caso, de orientación al cuidado del cliente; sino que es necesario contar con las competencias y destrezas para el cumplimiento de los compromisos que hemos adoptado con él o ellos.
Concuerdo contigo respecto a que el cliente externos es el “Rey” o el N° 1 tras el cual debemos orientar el resto de la organización, el resto de las coordincaiones y relaciones cliente-provedor internas.
Un abrazo,
Joaquín