Auto-realización como condición básica de la vida

Le pedí a Hernán, el chofer que nos iba a buscar regularmente al aeropuerto de El Tepual en Puerto Montt, que se detuviera para fotografiar estas imágenes.

 


Palos cortados, usados para hacer un cerco, que habían brotado, entre ellos este hermoso árbol autóctono del sur de la Patagonia, que tanto nos cuesta hacer brotar acá en Santiago. ¡¡Increíble!! Trozos de madera que había brotadoooo! Esto me inspiró y me conectó con Carl Rogers, mi primer amor intelectual, y su interpretación de la motivación a la auto-realización como la motivación básica de todo ser vivo. Hasta en las condiciones más extremas, la vida es, existe, para seguir siendo vida, para mantenerse y auto-actualizarse como tal.  Sólo es preciso que se den las condiciones básicas o mínimamente requeridas para ello.

No ha de ser simple casualidad el que presenciara esta maravilla de la naturaleza, junto a Hernán, quien desde muy niño tuvo que encarar su orfandad y comenzar a dar sus primeros pasos en el mundo del trabajo como un afanado lustrabotas, y que hoy se desenvuelve entusiastamente como pequeño empresario, líder de una hermosa familia. Por ahí debe andar encarando las dificultades por las que hoy atraviesa la industria del salmón en el sur de Chile.  Un quehacer acuícola en el que, desde nuestro afán industrial, hemos olvidado recurrentemente que trabajamos con seres vivos.

 
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